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El diseño para la nueva cafetería

Uno de los grandes problemas que me enfrenté a la hora de abrir la cafetería de la familia fue crear un diseño interior llamativo, bonito y sobre todo vistoso para el nuevo comercio.

Mis padres se enfocaron en la parte de uso de suelo, los permisos de la Secretaría de Salud  y todos los trámites necesarios para poder llevar a cabo nuestro gran proyecto; mi hermana mayor, junto con su esposo, se hizo cargo del dinero; la compra de los muebles, las máquinas de café, las mesas y el baño; yo me enfoqué en el diseño en general, y aunque no soy diseñadora, me apasiona crear imágenes e imaginar las muros pintados de distintos colores.

Primero comencé con el boceto de un logo para saber qué colores utilizar, después compré la pintura y mientras todos hacían sus deberes yo me enfocaba en las paredes. Acompañé a mi hermana varias veces para revisar las mesas, las sillas y los sillones; que todos combinaran con el estilo que queríamos darle al lugar.

Los muebles de piel oscura los acompañamos con muchos cojines para que las personas se sintieran cómodas; colocamos plantas naturales para dar una sensación de tranquilidad y en el baño un poco de aromatizante natural a otoño.

Poco a poco todo iba tomando forma y la cafetería comenzaba a brindar una sensación agradable, pero algo no me gustaba. Al fondo había una pared que, a pesar de los cuadros colgados, se sentía vacía y sin chiste.

Pensé en comprar papel tapiz para levantar esa parte de la habitación o utilizar estampas de vinil. Tardé mucho tiempo en encontrar un diseño que me gustara pero me di cuenta de que era un recurso muy recurrido en la mayoría de las cafeterías. Yo quería que la nuestra fuera especial.

Después de vagar, investigar y preguntar por internet, encontré un sitio que utilizaba PVC espumado como decoración, incluso podían hacer figuras con el material. ¡Era lo que estaba buscando!

Hablé para que me hicieran una cotización y al revisar el presupuesto restante de la cafetería, noté que me alcanzaba perfectamente.

El resultado fue magnífico. Ahora, en la pared antes desnuda, hay una taza de café en tercera dimensión como si estuviera a punto de caerse; el café sale disparado hacia uno de los sillones que está en la esquina otorgando la sensación de que el mueble fue pintado por el color de la bebida. Un detalle encantador.

Actualmente, ese es el lugar favorito de muchos de nuestros clientes y cuando nos preguntan el material de la decoración, siempre contestamos que es un secreto de la familia.