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La operación de cataratas no te debe generar estrés alguno

Ante toda operación siempre existe un motivo para estar nervioso, aunque hay que decirlo, hay de operaciones a operaciones.

Cuando de una operación de cataratas se trata, estamos hablando de una operación relativamente sencilla.

De hecho, se considera ambulatoria y la probabilidad de éxito es muy alta. En cuanto a los resultados, son satisfactorios, ya que después de tener una visibilidad mala o ya muy deteriorada, después de la operación y bajo las indicaciones médicas la visión se reestablece.

Ambas noticias son muy buenas, sin embargo no está de más conocer un poco sobre todo el proceso para tomar las debidas providencias y hacer de la intervención una buena experiencia.

Es lógico pensar que cuando estás a punto de operarte es porque un médico especialista lo ha indicado. Para ello requerirá de hacerte varias evaluaciones y estudios para diagnosticar el grado del problema y las alternativas para solucionarlo.

Generalmente, el médico que evalúa, revisa y diagnostica es el mismo que llevará la operación. De no ser así, entonces es muy importante traer consigo la carta del médico tratante para entregarla al médico que te operará, en la cual figurará todo tu historial y antecedentes más relevantes de tu caso.

También es importante reiterar tus afecciones y posibles alergias, los medicamentos que consumes y lo que has hecho con tu médico tratante. Esto es solo para confirmar y reiterar lo que el médico ya debería saber de tus antecedentes.

Días previos a la operación, el médico te indicará que te coloques una medicación en gotas que tienen un efecto antibiótico y antiinflamatorio, en ocasiones también te pedirán que tomes antibióticos.

Justo el día de la operación las indicaciones son sencillas: sería el bañarte incluyendo el cabello, ya que después de la operación se recomienda que no se lave por uno o dos días para evitar el jabón en los ojos.

Por supuesto, el rostro debe estar libre de maquillaje, cremas y perfumes. Vístete con ropa cómoda, que te permita libertad de movimiento y que puedas quitártela cómodamente.

Generalmente las operaciones son en el trascurso de la mañana, el médico te citará 90 minutos antes y la operación no lleva más de 30 minutos.

Por lo que el desayunar liviano sería una buena idea para que no tengas tu estómago vacío ni muy lleno.

Entre tus pertenencias, lleva contigo lentes oscuros que eviten la luz UV, junto con la hoja de indicaciones que el médico tuvo que darte unos días previos.

Por supuesto, hazte acompañar de una persona, siempre la compañía da fuerza y evitas el regresar solo.

Te mencionaba que la operación en sí no dura más allá de 30 minutos, realmente es muy rápida y segura. Lo único que debes hacer es seguir las indicaciones del médico, estar tranquilo y confiar en que todo estará bien.

La mejor parte es que una vez que la operación ha concluido, prácticamente te podrás retirar a casa por tu propio pie. Esto es genial, ¿no lo crees?

Después de la operación se hace mucho énfasis en ponerse lo lentes para salir de casa. Aun cuando puedes ver televisión y usar cualquier dispositivo electrónico, ¿cuál es la prisa de exponerse a la luz? El descansar te vendría bien, aunque no es necesario guardar ningún tipo de reposo.

Y bueno, si necesitas regresar a trabajar, lo podrás hacer al día siguiente, así como el incorporarte a tus actividades cotidianas sin problema.

Lo único que deberá esperar son las actividades físicas y seguir específicamente las indicaciones médicas para tu caso particular.